Así que hoy, por fin, tras pasarme las vacaciones siendo alimentada por mi madre, me puse yo a cocinar.
Hoy hice por primera vez una cosa que me encanta: la cebolla caramelizada. Nunca antes había probado a hacerla, pero no entiendo porque no me dispuse a hacerla antes, porque, qué fácil!
Sólo hay que picar una cebolla y pocharla con sal y aceite en una sartén. Cuando está pocha se echa una cucharada de azúcar moreno. Luego después de un rato un poco de vinagre de módena, y se deja reducir. (Según la receta que seguí). La cebolla la usé para acompañar unas pechugas de pollo a la plancha.
Pero antes de hacer esa delicia, hice unas patatas asadas, que a mi la verdad, ni fu ni fa. (Nunca fui muy fan de la comida al horno). Las patatas cortadas en trozos grandes, condimentadas con sal, pimienta, orégano y colorante alimentario. Asadas en una fuente con bastante aceite y un par de dientes de ajo durante una hora más o menos, cuidando de darles la vuelta y de regarlas de vez en cuando con el propio aceite de la bandeja.
Aquí os dejo el resultado. De esta vuelta hice algo diferente de verdad!! Qué rico estaba!!