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lunes, 17 de septiembre de 2012

Gastronomía asturiana. Escalopines al cabrales

Todo aquél que haya sido tan afortunado como servidora y haya ido por Asturias habrá disfrutado de la celestial gastronomía del Principado. Tal gocherío de comidas es increíble, desde les fabes a los frisuelos, todo rico en calorías (para alimentar a los rudos mineros, supongo) y rico también en sabor.

Sin duda, una de las cosas que más me gusta comer cuando voy a Asturias (o cuando nos mandan queso de Cabrales nuestros embajadores en el Valle del Turón) es esta delicia que podéis ver.
Los escalopines son filetes de ternera empanados con huevo y harina y fritos, vuelta y vuelta. Pero lo mejor de este plato no son los filetes, que son un mero soporte para la SALSA. 

La salsa se hace con media cebolla bien picada y sofrita, a la que le echamos algo así como un vaso de nata y queso de cabrales, poniendo más o menos según nos guste más o menos fuerte. Se deja al fuego un ratín y ya está.

Lo dicho, los que nunca probasteis este plato ya estáis tardando en ir a Asturias a probarlo, o en su defecto intentar hacerlo en vuestras casas. 

lunes, 26 de septiembre de 2011

Bombas calóricas. También conocidas como empanadillas.

Hoy me aburría mucho esta mañana, y había en la nevera unas acelgas que había que comérselas ya o ya! Entonces, en un momento de inspiración me decidí a hacer unas empanadillas.

Primero hice la masa de las empanadillas: una taza de harina, un huevo, un sobre de levadura, medio vaso de leche, un chorro de aceite y sal. Esto todo lo amasé bien, bien, añadiendo harina hasta que me quedó una masa que no se me pegaba en las manos y que al tacto era como un chicle bien masticado. Bien amasada por supuesto, pegándola de ostias contra el mármol de la cocina.

Por otra banda, cocí las acelgas con un poco de sal y preparé una bechamel: derritiendo algo así como una cucharada de mantequilla, a la que se le va añadiendo harina hasta que quede una masa uniforme. Luego le añadí leche para que se fuera diluyendo esta masa, sin parar de remover. Al final tiene que quedar una salsa espesa, sin grumos a la que le añadimos un poco de sal y pimienta. O nuez moscada, dependiendo de lo que te guste más.

Una vez cocidas las acelgas, las escurrí, las corté y las mezclé con la bechamel. También le añadí unos trocitos de jamón serrano, por eso de dar sabor y esas cosas.

Finalmente, estiré bien la masa, hice círculos con la masa poniendo una cuchcarada de las mezcla en el centro y cerrándolas bien. Voilá! Empanadillas, finalmente las freí en aceite bien caliente y ahí están estas bombas de harina y mantecas!! :D