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lunes, 9 de enero de 2012

Festín de vuelta de vacaciones. Patatas asadas y cebolla confitada

Se acabaron las vacaciones de Navidad. (Gracias Capitán Obvio) y ya estamos de vuelta a la vida del estudiante semi-emancipado. (Por cierto, Feliz Año, gente)
Así que hoy, por fin, tras pasarme las vacaciones siendo alimentada por mi madre, me puse yo a cocinar. 

Hoy hice por primera vez  una cosa que me encanta: la cebolla caramelizada. Nunca antes había probado a hacerla, pero no entiendo porque no me dispuse a hacerla antes, porque, qué fácil!
Sólo hay que picar una cebolla y pocharla con sal y aceite en una sartén. Cuando está pocha se echa una cucharada de azúcar moreno. Luego después de un rato un poco de vinagre de módena, y se deja reducir. (Según la receta que seguí). La cebolla la usé para acompañar unas pechugas de pollo a la plancha. 

Pero antes de hacer esa delicia, hice unas patatas asadas, que a mi la verdad, ni fu ni fa. (Nunca fui muy fan de la comida al horno). Las patatas cortadas en trozos grandes, condimentadas con sal, pimienta, orégano y colorante alimentario. Asadas en una fuente con bastante aceite y  un par de dientes de ajo durante una hora más o menos, cuidando de darles la vuelta y de regarlas de vez en cuando con el propio aceite de la bandeja.

Aquí os dejo el resultado. De esta vuelta hice algo diferente de verdad!! Qué rico estaba!!


lunes, 19 de diciembre de 2011

Galletas de Jengibre

Ya casi es Navidad, por si no os habíais dado cuenta. Con ella llega el comercio y el bebercio sin mesura, el reencuentro con la gente querida y sobre todo con aquéllos que vemos poco durante el resto del año.
Yo siempre fui muy anglosajona, todo lo de allí me pirra, ya sabéis, hamburguesas, shortbread, beans, esas gochadas que tanto gustan a los nórdicos. Una de las cosas que más me gustan son las galletas de jengibre. Algunas tengo comprado en el super del IKEA en mis tiempos británicos, y cómo no, siempre quise aprender a hacer ese tipo de galletas.
Todos sabéis de qué galletas hablo, esas con forma de muñequito que salen en todas las películas. (Entrañable personaje de Shrek sin duda).

Ya el año pasado intenté hacerlas, pero me habían salido un churro. Galletas de mantequilla con un poco de especia y na más, pero hoy y con la ayuda de mi primija conseguimos hacerlas! Si! No tienen forma de muñeco, porque no tengo el molde ni me apetecía pasarme media vida cortando muñequitos.

Lo que hice fue adaptar ésta receta: http://www.joyofbaking.com/GingerCookies.html

y seguí este procedimiento:

En un bol mezclé 2 tazas de harina con 1 cucharada de levadura, 1 de canela y 1 de jengibre en polvo.

Por otro lado, derretí 125gr de mantequilla y lo mezclé con media taza de azúcar moreno. En una sartén echamos aprox. un vaso de azúcar, lo calentamos e hicimos caramelo (OJO: atentos al caramelo, hay que ir removiendo el azúcar sin parar, y sin que se queme ni se pegue). Una vez listo mezclé el caramelo con la mantequilla y el azúcar, sin quitarlo del fuego claro, porque el caramelo se solidifica. Cuando ya la mezcla estaba más o menos homogénea la mezclé rápidamente con la harina. Amasamos bien, añadiendo harina si aún veíamos que estaba demasiado líquida. Una vez lista la masa, la tapamos y la dejamos reposar 1 hora en la nevera. 

La masa que quedó después de reposar estaba bastante dura, no muy manejable para extender en la mesa con el rodillo, lo que hice fue hacer pequeñas bolitas y luego las aplasté sobre la bandeja. Luego al horno precalentado y que se cociesen durante unos 10-15 minutos, y.... TACHÁN! Mi primer éxito (compartido con mi primija) con las galletas de jengibre!

jueves, 6 de octubre de 2011

Pollo recubierto de pimiento.

O pimientos rellenos para los que les gusten las denominaciones tradicionales.

Hoy os traigo, entonces, los pimientos rellenos que hice el otro día. Tenemos un montón de pimientos en casa y algo hay que hacer con ellos antes de que se pudran. También tenemos, cortesía de la familia, un montón de pechugas de pollo en la nevera. Así que, echándole imaginación me marqué estos pimienticos.


Lo primero es preparar el relleno: cuatro pechugas de pollo cortadas en cubos (o algo similar) y cubrir de sal y pimienta, bueno, cubrir no, echarle lo suficiente para darle algo de saborcillo. Apartar y preparar el sofrito: en una sartén calentar aceite y dorar un diente de ajo troceadito, media cebolla y medio pimiento de chilli (de los que me dio mi prima el otro día, pequeños pero matones oiga). Cuando está todo doradito se añade el pollo y un tomate, por eso de darle colorcillo. También mola echarle orégano (cómo me gustan las especias!).

Por otro lado, coger los pimientos que vamos a rellenar, cortarles la parte de arriba como si fuese una tapa y vaciarle las pepitas (¿eso se come?). Una vez listos los pimientos les untamos un poco de queso Philadelphia por dentro y rellenamos con el pollo (o de lo que hayamos preparado, como si nos apetece rellenarlos con queso solo). Tapamos los pimientos con la tapa que le cortamos, colocamos en una bandeja engrasada con aceite y 1 hora al horno a fuego medio.

Voilá! Mi primija me declaró todo su amor cuando llegó el otro día de clase y se encontró con estos pimientos rellenos. Qué rico!!!

lunes, 22 de agosto de 2011

Marruchos

Cada vez que nombro los marruchos en alguna conversación todo el mundo me mira extrañado. Marrucho es una palabra que se usa sólo en la zona de Galicia en la que vivo.
Todos estáis hartos de comer marruchos, de ello estoy segura, pero vosotros los conocéis por otro nombre. O igual lo que conocéis es el famoso bar de Baiona de mismo nombre. Pero cuando acabéis de leer la receta, seguro que adivináis de que plato se trata.

Para hacer una cantidad de Marruchos(unos 10 puede ser), necesitamos 1/2 Litro de leche, 4 huevos, unos 200 gramos de harina, medio vaso de azúcar, unos 100 gr de mantequilla, derretida por supuesto,(yo los hago con mantequilla, tradicionalmente se hace con manteca de cerdo, también se puede hacer con aceite de oliva), ralladura de limón y un poco de canela. Hay que mezclarlo todo muy bien para evitar que se formen grumos.

Una vez lista la mezcla se pone una sartén al fuego, procurad que sea antiadherente y esas cosas, se unta con un poco de mantequilla/aceite/manteca y empieza la fiesta. Con un cucharón vamos haciendo los marruchos, se echa un poco de mezcla y se extiende por la sartén. Una vez que estén hechos por un lado hay que darle la vuelta. Esto es lo más difícil. Desgraciadamente hacía mucho tiempo que no preparaba unos marruchos, y hoy sólo me salieron bien 3. Acabé usando la técnica de darles la vuelta en el aire.

Otras técnicas pueden ser: agarrar el marrucho por el extremo con los dedos y darle la vuelta, a riesgo de quemártelos; darle la vuelta en el aire como un profesional, o que se te arruguen todos, o valerte de espátulas tenedores y otros utensilios. Pero la mejor técnica es practicar hasta que salgan bien.


Aquí os dejo los resultados de hoy, incontables marruchos destrozados





y tres decentes:


¿Sabéis qué otros nombres recibe este plato típicamente gallego?